Todos los sistemas económicos del mundo promueven las startups y los pequeños y medianos emprendimientos. Día a día surgen proyectos y grandes ideas, pero no siempre aparecen las inversiones y el capital. El Business Angels surge como un gran protagonista en este escenario, en el que hay muchas ideas y entusiasmo, pero poco capital y know how.
La expresión Business Angel (angel de negocios) tiene fuertes connotaciones que hacen referencia a su rol casi milagroso que hace posible los negocios. Y en parte algo así es lo que ocurre. Se trata de una nueva figura en el sistema de las inversiones.
El Business Angel no solo invierte dinero, sino también invierte tiempo e ideas. Aporta su experiencia y sus conocimientos previos para que el negocio se expanda y funcione.
En la práctica, el sistema funciona como una especie de ser superior que tiene todo lo que le falta al iniciador del emprendimiento. Tiene dinero para invertir y tiene conocimientos y experiencia en desarrollo de negocios. Es decir, el complemento perfecto para el dueño de una idea con muchas posibilidades.
Realmente el Business Angel es una persona de negocios, y su meta es la rentabilidad. Su interés consiste en que el dinero que invierte le vuelva incrementado. Por lo tanto, financia proyectos que prometen beneficios en el futuro cercano.
Este modelo inversor se ajusta perfectamente a las necesidades de una startup. Las etapas iniciales de un negocio son las de más alto riesgo, por falta de liquidez y de conocimientos del emprendedor.
La intervención de un Business Angel precisamente ‘protege’ a la empresa en estos primeros momentos. Le da una inyección de capital y de conocimientos que asegura la continuidad y rentabilidad del proyecto.
Dinero y experiencia son dos condiciones básicas de este tipo de inversor:
A la hora de buscar un Business Angel para una startup es necesario recabar información sobre él. Siempre lo mejor es contar con un buen asesoramiento profesional.