Cuando una persona quiere empezar un proyecto, una de las primeras cuestiones a las que tiene que enfrentarse es a la financiación de su proyecto. Esta es una cuestión bastante amplia y que, hay que pensar concienzudamente para que nuestro proyecto pueda salir adelante y, además, pueda desarrollarse sin problemas.
En este sentido, lo primero que tenemos que saber es, qué es la financiación. Básicamente, la financiación es uno de los puntos básicos en los que se sustenta una empresa y, esta puede ser una financiación interna, es decir, que el capital lo pongan los miembros que han formado la empresa; o puede ser una financiación externa, es decir, que sean personas o entidades que no han formado la empresa las que aporten el capital, a cambio de un porcentaje de los beneficios.
Existen distintas fuentes de financiación de tipo interno y externo. Estas fuentes de financiación pueden ser:
Además, podemos distinguir entre dos tipos de financiación dependiendo del periodo en el que se deba devolver:
También tenemos que tener clara una cuestión fundamental a la hora de elegir la financiación, y es cuál es el coste que tenemos que pagar dependiendo del tipo de financiación que elijamos. Lo principal sería que el rendimiento de nuestra empresa sea mucho mayor que el coste de la financiación, lo que nos aportará beneficios y sumará un gran valor a la empresa.
Los costes de financiación, son el dinero que cada una de las personas recibe por haber aportado capital. Este dinero va en función del porcentaje de dinero que haya aportado cada uno a la empresa. En el caso en el que haya sido un banco el encargado de aportar capital, los dividendos que recibirá, van a depender del porcentaje que ya se haya acordado previamente.